Ser padre y estar lejos de sus hijos; es el dolor profundo de muchos inmigrantes en Estados Unidos

Hablar del sacrificio de un padre para muchos no es sencillo especialmente para aquellos que han tenido que dejar todo para poder poner en la mesa el pan que hace falta.

“Soy papá pero mis hijos no están aquí conmigo” esa es una frase que se vuelve popular escuchar a muchos hombres que han tenido que  emigrar de su país de origen en busca del sueño americano, que más que un sueño  se convierte en la peor pesadilla pues cuando la festividad llega no existe el calor de un abrazo.

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«CADA 17 DE JUNIO EN DISTINTOS PAÍSES DE HABLA HISPANA SE CONMEMORA EL DÍA DEL PADRE, UNA FECHA QUE PARA QUIENES TIENEN A SUS PAPÁS O HIJOS LEJOS SE CONVIERTE EN UNA HERIDA ABIERTA»
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“Recuerdo que salí  en la madrugada  de mi casa porque iban a pasar por mi bien temprano, mis hijos aún quedaban dormiditos y fue mejor así que no se dieran cuenta porque yo tenía el alma partida” Relata Carlos Cruz un salvadoreño que emigró a los Estados Unidos en busca de oportunidades.

“ Llegar hasta aquí fue bien difícil, caminar por días y noches, aguantar sed, hambre y casi morir en medio de la nada, pero solo me acordaba de mis hijos y continuaba caminando” añadió.

Para un buen padre,  independientemente en el rubro que se desempeñen sus hijos siempre serán lo  primero sin importar el sacrificio que demande, pues están consientes de su responsabilidad.

“Mi hija quería ir a la universidad y ser doctora, y allá yo no le iba a poder dar los estudios porque hemos sido pobres, pero siento que todo ha valido la pena ahora que la veo que está haciendo sus prácticas en un hospital” narró Humberto Chacón un Hondureño que se dedica a la albañilería y construcción desde que llegó a este país diez años atrás. 

Como Carlos y Humberto  cientos de hombres repiten la misma historia; a diario se levantan con la fe puesta en que un día volverán a su tierra con las manos cargadas de esperanzas y sueños cumplidos.

Mientras tanto su consuelo es escuchar la voz  y ver el rostro  de sus hijos  a través de un teléfono, acortando distancias y rompiendo fronteras  con lo que nunca hará falta, el amor de incondicional de papá.

Para todos esos hombres que se esfuerzan y luchan por sacar adelante a sus hijos y familia valla  nuestro respeto y admiración.