Niña visitaba a sus abuelos en Georgia cuando llegó Michael. Es ahora la víctima mortal más joven

Sarah-Radney

Sarah Radney, una niña de 11 años, es por ahora la víctima mortal más joven tras el azote del devastador huracán Michael. La pequeña estaba en la casa de sus abuelos cuando la tormenta llegó al suroeste de Georgia. Al menos otras cinco personas han muerto desde que Michael tocó tierra el pasado miércoles en el Panhandle de Florida para después continuar su camino por Georgia y las Carolinas.

Los vientos destructivos levantaron la cochera de la vivienda. La estructira metálica se estrelló contra la casa contra el techo de la casa. Una de las patas de la estructura golpéo fatalmente a la menor en la cabeza. Sarah pasaba una semana de vacaciones otoño de la escuela junto a su hermano de 12 años en la casa de sus abuelos, cerca de un lago en el condado de Seminole.

Mientras en su casa en Cairo, a unas 45 millas de distancia, el padre y la madrastra de Sarah, Roy y Amber Radney, estaban en contacto frecuente con los abuelos a medida que Michael se acercaba.

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El miércoles por la noche, el padre de la pequeña recibió una llamada. Sarah y su madre estaban heridas. La pequeña había recibido un golpe en la cara, no podía respirar y cayó inconsciente. Poco después falleció.

Los equipos de emergencia no llegaron hasta después de la medianoche ya que el tendido eléctrico y los árboles bloqueaban las carreteras. Finalmente desplazaron a la abuela de Sarah a un hospital. Tenía un pulmón perforado, una costilla rota y otras heridas, según cuenta Amber Radney. Pera ya no podían hacer nada por la menor.

Michael pasó de huracán de categoría cuatro a categoría cuando se acercaba a Georgia y después se debilitó a tormenta tropical. Sin embargo, causó estragos en este estado con árboles caídos, edificios dañados y cortes de electricidad a su paso hacia las Carolinas.

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Serah era la pequeña de cuatro hermanos hasta que su padre se volvió a casar y tuvo dos hijas más. A la niña le encantaba estar con la familia, cuentan Roy y Amber Radney. “Tenía 11 años, pero le gustaba divertirse como una niña de 5 años”, dice su padre. Acababa de empezar sexto grado y había entrado en la banda de la escuela para tocar la trompeta. También formaba parte del grupo de teatro.

“¡Un ángel precioso se ganó sus alas durante el huracán Michael!”, dice una tía de la menor, Kim Hendrix, en una página de recolección de fondos online que ha abierto la familias para costear el entierro de la pequeña. “Su familia está devastada y simplemente no saben cómo podrán darle la conmemoración que se merece”, añade.